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POSTALES DEL CHACO
El Chaco paraguayo se renueva después de
algunas lluvias que regaron su agreste suelo. Un abanico de
colores brillantes del plumaje de aves y de la flora, así como de
fragancias de flores silvestres, anuncian el reverdecer de la
naturaleza. El Chaco es una excelente opción para unas tranquilas
vacaciones, en contacto con la naturaleza en su más alta
expresión.
¡Conozcamos la fauna y flora chaqueña para admirarla, respetarla y
cuidarla cada día más! El Chaco invita a las personas que gusten
de entrar en contacto con la naturaleza: una aguada, un campo, una
picada, el susurro del viento en las copas de los árboles,
animales silvestres, aves y flores de vivos colores, a visitarlo.
En estas tierras los caminos no terminan, comienzan y se pierden
en línea recta en el centelleante horizonte, con temperaturas que
trepan hasta 48 grados en la sombra y queman despiadadamente todo
lo que encuentra.
En el Chaco Central se presenta un panorama único. Aquí están los
asentamientos indígenas, cuyos habitantes trabajan la tierra sobre
el terrón, y las colonias menonitas con sus industrias lácteas y
cárnicas. Hay varios museos, como el de Filadelfia, donde se
guarda la mayor colección de aves disecadas del Chaco: unos 180
ejemplares, además de algunos mamíferos y serpientes. Se suman los
fortines, mudos testigos de la Guerra del Chaco, con trincheras,
objetos y armamentos utilizados en la contienda y los cementerios.
La extensa llanura está poblada con menos de un ser humano por
km2. La naturaleza es rebosante; aún hay bosques vírgenes y
pequeños biotopos (espacio con condiciones para el desarrollo de
la fauna y la flora) formados alrededor de tajamares de estancias.
Para disfrutar todo esto solo se necesitan tiempo, paciencia y una
cámara fotográfica. Las armas de fuego hay que dejarlas en casa.
por Marvin Duerksen
Fuente y foto:
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